miércoles, 6 de noviembre de 2019

Ciudad



Una ciudad se habita,
 se pierde en ella misma,
viene y va dando vueltas
y a empujones aprende a abrirse paso.

Viste de gris, de uniforme, es excéntrica.

Tiene malos modales,
profiere insultos,
escupe tacos,
¡siempre grita!
Y se atraganta de excesos repentinos,
se degolla a si misma
con tarjetas de crédito.

Llora desnuda su soledad innata,
pasea su vacío en limusina,
se pavonea en los escaparates
mientras ahoga su risa
en las cloacas del miedo.

Es entonces que el cielo desde arriba
antes de que se duerma la repliega
en un abrazo cálido e infinito.
Y allí en el vertedero de las frustraciones
donde se acumulan los despojos humanos
los niños imaginan juegos nuevos.

lunes, 28 de octubre de 2019

Memoria de Pez


MEMORIA DE PEZ

Desde las profundidades del olvido
rezuma este olor a putrefacto
al que nos hemos acostumbrado todos.

Los ecos del silencio
golpean la consciencia de este inmenso desierto,
la memoria,
y naciones enteras se abastecen
de unas pocas migajas aún intactas.

Lluvia detrás de las ventanas,
niñas soldado preñadas de venganza,
y el cuerpo de un pequeño ahogado
en la costa de mi luna de miel.

La voz de los ancestros
esfumándose en el último incendio,
el bluetooth conectado
sintonizando el vacío del horror,
y una luz fluorescente que ilumina 
pantallas protectoras
y confecciona esta pecera fiel
que nos arropa a todos.

Todo se ha vuelto frío
y enormemente fácil,
sin preguntar,
sin esperar respuesta.

Y así veo el mundo
con mis ojos de vidrio,
Visto el cuerpo
con escamas de coltán,
y duermo por las noches
con memoria de pez.

lunes, 20 de mayo de 2019

Parches para el Dolor (1)

Parches para el Dolor


Si recuerdan el día.

Si recuerdan que cuándo...
¿Cuántos días llevamos?

Y digo yo...
Y digo
¡ellas sabrán cuando hay que cambiarlos!
... porque ya es hora,
¿qué día es hoy?
Pues eso,
que me los cambien quiero.

Si recuerdan la noche
¿aún es de noche?
¿Quién puso un parche al sol?
Que lo despierten.
¡Pues claro que me duele!
El día y la noche.

Si me recuerda el Sol.

Si me recuerda el día.

Te digo que las noches gotean con dolor,
que me las cambien.

Que me traigan los parches del recuerdo,

¿Aun es aquí?
¿Dónde se han ido entonces?
Que me los cambien todos,
los parches, el recuerdo, los goteos y a mí..

que me olvide el dolor.

Y me duerma la noche.

Y me despierte el Sol

domingo, 2 de diciembre de 2018

PASEO

PASEO

A veces
paseo por el cementerio
para mirar los retratos difuntos.

El niño que no fuiste
me reprocha desde un mármol florido
de pétalos de plástico
sobre un jarrón ‘todo a cien’
su desconsuelo,
y en brillante artificio me cuestiona
por qué vuelvo otra vez,
siempre a deshoras.

Observo una escalera
al pie de un mausoleo,
solitaria,
hierática,
como esta espera eterna.

Acercarme,
arrastrarla,
subirme hasta tu lápida para llegar a ti.

Mi deseo fue escueto,
solo el nombre y ninguna filigrana.
Hay que dejar morir sin aspavientos.


Abriría la losa
como se hace en los cuentos,
con la fuerza de la imaginación.

Quitarme este disfraz
de cuerpo y alma en pena,
ser un gusano fiel.

Permanecer contigo y engullirme tus gases.
Deslizarme entre el polvo
y tropezar de golpe
con los abrazos rotos,
acurrucarme en el manto de tu piel.
Darte caricias yermas,
beberme de tus labios
besos embalsamados,
susurrarte una nana de epitafios,
adormecerme en el silencio del dolor.
Llenarme en tu vacío,
y preñarme de ti
como al principio.

Que no fuera tu nombre
el que esculpe esta piedra
ni pasaran las horas tan despacio.

Observo el campanario
que no alberga ni cigüeñas ni nidos
y me saca de un letargo perfecto.

Ha empezado a llover.

Miro los charcos,
y me ahogo en ellos.

viernes, 6 de julio de 2018

AUSENCIA. Poema Ganador del II Certamen de Poesía del Ateneo Mercantil de Valencia (2018)

AUSENCIA

Poema Ganador del II Certamen de Poesía del Ateneo Mercantil de Valencia (2018)

Ausencia

Hemos comido toneladas de sal
el uno junto al otro,
y embriagado con la hiel del reproche.

Como desconocidos hemos transitado
por los callejones de la monotonía,
y rebuscado en la basura
algo podrido
que pudiera devolvernos
la sensación a fresco.

Duermo con tu presencia
como el que entierra a un muerto,
con las sabanas como lápidas
 de la consciencia
y así puedo descansar,
arrastrando este olor a salitre
que emana de mi cuerpo,
creyéndome un caracol de mar,
empapada en sudor,
tus babas en mi sexo
deslizándose,
desgarrándome en el orgasmo
del precipicio escarpado
que nos une.

Cada gemido tuyo
es una llamada a la desidia mía,
el eco de nuestra indiferencia.

Otro minuto más
y te daré la espalda
para abrazar con la mirada
las paredes desconchadas
del hastío,
mientras tiemblan mis muslos
y se escurre entre ellos
el placer de tu cuerpo,
unas lágrimas de cera
que quisieran para siempre
 embalsamar
la virginidad del ayer.

Poemas de AZAHARES, Tributo a Miguel Hernández. Premio de Cooperación Cultural 2010

PREMIO DEL COOPERACIÓN CULTURAL DEL MINISTERIO DE EDUCACIÓN Y CULTURA DE ESPAÑA.

AZAHARES, Tributo a Miguel Hernández


LUZ DE MI TIERRA


(A Miguel Hernández)
Nace Miguel
y se nace la luz
Mediterránea.
Levantino de espuma
que temprano germinas,
que pronto te floreces
entre este olor a tierra y clavelinas.
Eres larga sonrisa, 
sonriente acequia
que recorre los huertos,
que se comparte
y abres compartimentos,
puertas de piedra,
más pesadas que el tiempo,
más duras que la noche encarcelada,
y a la luz de alborada
vestida de azahares 
te derramas,
te rebosas,
te desbordas naranja
redondo entre marxales.
Tribunal de las aguas
son hoy tus versos
para esta lonja de la literatura,
rimas de libertad
sin armadura,
fuerza del Tramontana
Pueblerino de letras
por cátedra tendrás
grandes montanas.
Eres tronco de higuera,
Crece larga la hiedra entre tus dedos
agarrándose en firme a un verde campesino,
amarillo membrillo tiene el sol de tu boca,
tu voz será de plata 
no de metralla,
tu espíritu la luz
donde se topa
el rio con la fuerza de los rayos,
el algarrobo con el mar bravío.
Hoy se nace Miguel,
y en los cuatro costados
de este país de antaño y de gentío
que se lanza a las calles,
que vuela en griteríos,
que se viene y se va,
que se toma y se daca,
que se muda de rojo, de azul o sin sentido,
se han izado en lo alto
banderas memorables del recuerdo,
se han llenado de rimas
las barricadas de los que no están muertos,
se han exhumado
poesías subterráneas.
Hoy no nace Miguel,
Hoy se nace la luz
Mediterránea.


CANTO DE JOSEFINA

(A Miguel Hernández)
Este amor cosmológico,
inmenso, ilimitado
de fugaces encuentros,
que fecunda los campos
de estos dos cuerpos nuestros
enraizándose,
surcando los más profundos 
cadáveres del sueño,
despertando un océano
de simientes,
cimentándose en besos,
este amor de Vía Láctea,
de luna que se crece en mis adentros,
de sangre y barro
de tierra removida,
se está muriendo.
Se está muriendo 
por expandirse ancho
como la aurora,
por cortarse las venas 
y desangrarse en un pozo de pasiones,
por partirse los codos
camuflado en abrazos de roca 
o de arena
y proteger azules 
mis pechos de marea.
Este amor que se avanza
como las estaciones,
que se llueve en gemidos,
que se desnuda en troncos de perennes ausencias,
amor de otoño
o amor de primavera
al estallar los capullos de la espera,
se está muriendo.
Se está muriendo 
por una gota de agua de tus labios
que inunde esta sequía,
o que apague las brasas
de esta hoguera de estío 
que nos quema en el vientre, 
por convertirse en carne
morderse y desgarrarse
y devorarse lento.
Este amor de huracán,
que no de viento,
troncha los palmerales con caricias,
se azota entre las eras del deseo 
y deja a los molinos sin aliento.

Este amor que parece
que no se acaba nunca,
se morirá algún día,
se me irá de las manos,
como la luz del sol
se alejará en la sombra,
y dejará en el aire
impregnado su aroma
rojo de corazón,
como su fruta,
dulce como los higos
de la chumbera,
clavándome en el alma
sus espinas,
dejándome en la vida sus secuelas.